Filosofía y Educación

El ser humano, la persona y la educación

Autor: REISNER SAMUEL OMAR VÁSQUEZ JAUREGUI



EL SER HUMANO Y LA PERSONA

La filosofía es la ciencia que estudia el todo, en sus fundamentos últimos, naturaleza, causas, sentido y fines. En ese sentido, toda realidad que el hombre pueda descubrir ya sea por los sentidos o por la razón es propia para la reflexión filosófica. 

El hombre mismo, es un problema de la Filosofía, existiendo un campo de estudio propio conocido como "Antropología filosófica", que busca responder las preguntas: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es su origen, destino, sentido, trascendencia? Pues bien, partiendo de esas preguntas, el hecho de que el hombre como "animal racional" (Aristóteles) tenga la capacidad de aprender guiado por la su razón, además de ser un ente social capaz de generar cultura, implica que existe en el hombre la potencialidad de adquirir conocimiento que es capaz de transformarlo, logrando con ello adquirir lo que Aristóteles llamaba una "Naturaleza Segunda", que iba más allá de la simple naturaleza físico-biológica, y que nos permitía configurar una cosmovisión (donde se planta el hombre ante el mundo, el otro, y sí mismo), así como su relación consigo mismo y con los demás, y que va más allá de un simple acondicionamiento o aprendizaje instintivo (estimulo respuesta) como pudiese presentar un animal. 





Con el advenimiento de la era cristiana, al explicar el la naturaleza de Dios, la Iglesia introduce un término que ya existía en la Grecia Clásica, el término "Prósopon"( griego antiguo: πρόσωπον, romanización: prósōpon , literalmente: « delante de la cara, máscara »), utilizado para la representación de personajes en las obras de teatro, y que será utilizado para describir la doctrina Trinitaria de Dios, es decir, Tres Personas distintas, en un solo y único Dios. En ese punto, nace en la patrística cristiana, el término "Persona" como una nueva acepción.

Ahora bien, derivado de la naturaleza divina cristiana, el término pasará a ser utilizado para la explicación análoga del hombre mismo, en cuanto ser hecho a Imagen y semejanza de Dios, es decir, si Dios es personal, el hombre, imagen suya, también lo será.

Es en este contexto cristiano cuando el filósofo Boecio, utilizando categorías metafísicas aristotélicas, define a la persona como "Substancia individual de naturaleza racional". Con lo cual, quiere decir que el hombre es una substancia (es decir algo que subsiste) individual (única e irrepetible) que tiene una naturaleza racional, a diferencia de los animales o el mundo vegetal.

Santo Tomás de Aquino, retomará la concepción de Boecio, pero la ampliará buscando con eso hacerla más general (incluyendo la divinidad) quedando como "Subsistente Individual de naturaleza racional".

Cabe mencionar que la naturaleza racional, implicaba potencias espirituales de inteligencia y voluntad, exclusivas del hombre entre las diversas creaturas materiales de este mundo.




Con la llegada de la era moderna, en cuanto se dio un giro del teocentrismo al antropocentrismo, llega el filósofo Rene Descartes, que en la búsqueda de la certeza, llegó a la conclusión de que el pensamiento, era aquello de lo que no podía dudar, pues si pensaba, implicaba que existía. Descartes creó un dualismo entre la mente y la materia, separándolas y poniéndolas en relación, algo que rompía con la unidad hilemórfica previa. A partir de este momento, el problema de la persona humana, va a quedar centrada en lo gnoseológico, el cómo y qué puede el hombre conocer. Y la persona será vista en función de esto, quedando relegada finalmente, la visión ontológica propia del medievo, aunque nunca abandonada del todo.

A partir de este momento, dejada de lado la concepción metafísica previa, la persona humana será conceptualizada en relación a las potencias que puede ejercer, a sus operaciones, acentuando algún rasgo práctico y visible de ella: fin en sí mismo (Kant), salida de uno mismo (Kierkegaard), angustia cerrada a la trascendencia (Heidegger), relación (personalismo), etc... 


Para aprender más del tema:

La Persona


EL PROCESO EDUCATIVO DE LA PERSONA

La persona, pues, es la propiedad del ser humano que le permite trascender, en cierta medida, a su condición meramente biológica (considerada incompleta para su subsistencia) y que requiere de un proceso educativo, es decir, de un proceso de asimilación de cultura, que le permita plantarse en el mundo, interpretarlo, modificarlo, e interactuar con su entorno, social y natural. 



Acerca del fenómeno educativo en la persona, el análisis parte de dos puntos de partida diferentes pero complementarios: 

"El primero investiga las bases del comportamiento y se interesa por el peso que tiene en el mismo los determinantes biológicos. El segundo estudia el papel que juega la actividad del propio individuo y la influencia del medio en la configuración de la personalidad del sujeto. De la primera cuestión se encarga la Antropología Científica, que es la disciplina que estudia el proceso de hominización del sujeto desde sus orígenes hasta la formación de la especie. De la otra, la Antropología Pedagógica, interesada en el análisis de los acontecimientos que hacen que el individuo se convierta en un ser humano, a lo que se le denomina humanización. El proceso de hominización se instala en consideraciones de índole cuantitativa y se preocupa fundamentalmente de las bases biológicas y estructurales que explican el comportamiento humano, sin las cuales no se puede tener una comprensión cabal del mismo."

(citado en Capítulo del libro de POZO ANDRÉS, María del Mar DEL; ÁLVAREZ CASTILLO, José Luís; LUENGO NAVAS, Julián y OTERO URTZA, Eugenio; Teorías e instituciones LA EDUCACIÓN COMO HECHO contemporáneas de educación, Madrid, Biblioteca Nueva, 2004. Julián Luengo Navas):

De aquí se reflexiona sobre la naturaleza de la educabilidad, que es la capacidad del ser humano para configurarse, llevando acabo aprendizajes nuevos, modificando su conducta, constituyéndose como persona en un proceso abierto.

La educabilidad, en la persona, consta de cinco características fundamentales (según Ferrero, op cit):
  • Esencialidad (se trata de un rasgo fundamental de la constitución del hombre);
  • Individualidad (se verá modificada por las características del sujeto);
  • Exclusividad (es predicable sólo del ser humano);
  • Intencionalidad (la indeterminación induce a la persona a actuar decididamente en su entorno);
  • Permanencia(la posibilidad de la educación dura toda la vida);
  • Receptividad (es sensible a la influencia del medio social).




Para aprender más del tema:

La Educabilidad


CONCLUSIÓN

El ser humano, que por su naturaleza se configura como persona, requiere para su misma subsistencia y desarrollo integral, del proceso educativo, que se tiene que dar en un ambiente social, que le lleve a adquirir, preservar, y transmitir todos aquellos elementos de la cultura que le permitirán posicionarse en el mundo, entenderlo, modificarlo, interactuar con él, y con otras personas en un contexto social.

En ese sentido, el análisis de la educabilidad de la persona es crucial para entender las características de este proceso único que el ser humano requiere para su sano desarrollo.

Sin este conocimiento previo, sería una tarea de suyo imposible sustentar cualquier teoría pedagógica posterior, ya que esta requiere, una base antropológica que lo lleve a entender primeramente qué es el hombre, y que implica para él el proceso educativo, inherente a su misma condición natural. 

Este no puede ser nunca, por definición, un proceso acabado, ya que la profundización gradual del entendimiento de la persona humana, requiere un continuo planteamiento de su capacidad de educabilidad, a fin de poder comprender mejor la naturaleza de estos procesos, y así, poder desarrollar métodos más óptimos y eficaces, de satisfacer esta faceta de la naturaleza racional y social del hombre, para beneficio de las misma sociedad humana y sus individuos.

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